Se nos viene el invierno – Por Carlos Gatica

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Finalizando el mes de marzo ya es posible imaginar cómo será nuestro invierno. La nieve, escarcha, lluvia y por sobre todo el frío nos acompañarán durante al menos 6 meses en la Patagonia.

Todos tenemos claro que debemos realizar gastos considerables para “capear” el invierno en tan inhóspita región, ya sea comprando leña, parafina, gas o electricidad, esto de acuerdo a la realidad de cada hogar. Pero poco nos preocupamos de hacer más eficiente nuestra vivienda para mantener la energía que generamos al consumir estos combustibles. En el caso de nuestra Región de Aysén, el 81% de la energía residencial la generamos a partir de la biomasa (BNE 2014), siendo la leña el principal insumo, que forma parte de la idiosincrasia patagona.

Las consecuencias de tal generación energética están a la vista: nuestra capital regional Coyhaique es la ciudad más contaminada de América (según Ranking OMS) y una de las más contaminadas del mundo, disminuyendo automáticamente en 8,6 meses la esperanza de vida de quienes habitamos este lugar. Este solo hecho, nos invita a reflexionar sobre qué debemos hacer para mejorar nuestra calidad de vida. Sin duda alguna, una acción básica a realizar es no aportar al aumento del consumo de leña por hogar y ojalá disminuirlo.

La solución no radica necesariamente en cambiar la fuente de generación energética (térmica), sino más bien en aumentar la eficiencia de este recurso. Pero ¿qué es la eficiencia? En palabras simples, eficiencia “es hacer los mismo con menos energía”, o bien “hacer más con menos”, bajo este concepto funciona la eficiencia energética.

La eficiencia energética es una herramienta que nos brinda dos beneficios importantes a todos los ayseninos: el primero, es la reducción de los gastos que realizamos en cada hogar asociados tanto al consumo energético eléctrico como térmico, y el segundo beneficio, es que contribuye de manera significativa en la reducción de la contaminación, mejorando nuestra calidad de vida.

Para abordar este tema no basta solamente con las políticas de Estado. En nuestros hogares, debemos entender e implementar una cultura de eficiencia energética, ya que el pilar fundamental para solucionar la contaminación que vivimos en nuestra región, y el alto costo de los combustibles (leña, parafina, pellets, gas, petróleo etc.), está en el trabajo asociativo entre el Estado y las comunidades, ya sea mejorando las estructuras, nuestras costumbres y acciones o implementando nuevas tecnologías.

Por, Carlos Gatica
Ingeniero Civil Ambiental

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