Políticamente incorrecto – Por Andrés Gillmore

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Se que lo que voy a decir en este artículo no es políticamente correcto y muchos dirán que no es el momento, pero entonces cuándo es el momento para intentar como simple ciudadano dejar constancia de ello y no es nada tan complicado tampoco, que debe haber una mirada con más proyección de futuro y dejar de lado el inmediatismo con que se ha venido proyectando Aysén en los últimos años. Muchas veces uno se mete en la pata de los caballos en temas regionales y aprovecho de dejar constancia que nunca he sido políticamente correcto, cuando el único interés que a uno lo motiva es el bien de Aysén por sobre todas las cosas y todo aquel que vaya en contra de eso pasa a ser persona no grata; asumiendo el costo político que eso significa y que muchas veces no es un tema menor y te obliga a entender por sobre todas las cosas, que siempre puede hacerse más por el bien regional y tal como dijo la ex Pdta Bachelet hace un tiempo, “todo siempre puede ser peor” si no tenemos la capacidad de recapacitar y entender.

Me complica ver Aysén con una campaña desatada en las redes sociales y que Sernatur promueva la región sin entender lo que esta haciendo y lo que esta promoviendo y que la región pierda su esencia, su cultura y su forma de hacer, al no tener un plan del cual aferrarse y sin la adecuada preparación para enfrentar la demanda a la que esta siendo expuesta la región. Recuerdo que en el año 2009 visitando a mis hijos que estudiaban en la Universidad en Santiago, perdí el aliento y me corrieron las lágrimas y no de emoción precisamente, cuando en el metro Pedro de Valdivia me encontré de frente con una gigantografía del glaciar Leones invitando a visitarlo. Viví 14 años en ese sector, podría decirse que fue el patio de trabajo donde me desempeñe criando ovejas y vacas y ahora se abría al mundo; lo sentí como una pérdida más que un aporte, egoísta dirán muchos y puede que tengan razón. Pero en ese entonces supe que la región debía prepararse para lo que se venía. Que era auspicioso sin duda alguna y más aun siendo empresario turístico y uno de los primeros en hacer esta actividad desde 1994 en el lago Chelenko a 3 kilómetros de Puerto Guadal; pero sin la preparación y sin contar con una planificación adecuada y profesional, la buena nueva podría transformarse en una maldición con el tiempo.

Lo que he podido ver en años de trabajo realizado por la sustentabilidad y la defensa de la forma de vida de Aysén y muy especialmente en la cuenca del Baker con la lucha enconada que se dio por salvar el territorio sur de Aysén, que desde los diferentes gobiernos regionales con los que me ha tocado compartir desde 1984, poco y nada se entiende que la región es un territorio delicado dada su magnífica belleza y su única calidad escénica en un país muy contaminado. Una disculpa podría ser que los empleados gubernamentales son simples buzones, que poco y nada pueden hacer por hacerlo mejor; pero es indudable que eso debe cambiar y con urgencia. Se supone que los gobernadores regionales cambiaran eso y mientras eso no suceda, se siguen cometiendo omisiones y errores que comprometen el futuro regional.

Aysén si lo escribiéramos en palabras simples, es como una propiedad aislada, con un jardín único, una casa linda y bien diseñada, habitada por una gran familia y muy amena por lo demás, que decidió para mejorar su calidad de vida hacer el uso de la propiedad en forma productiva (minería, salmonicultura, agricultura, ganadería) y prestar servicios (turísticos) pero invierte poco y nada para que esas actividades sean sustentables. Con el tiempo el jardín esta empezando a contaminarse, la vida en la casa se esta haciendo complicada, los baños estan colapsando, la cocina esta sucia y las piezas desordenadas y nadie se toma el tiempo de hacer el aseo y fiscalizar que el aseo se haga bien y se carecen de normas y reglamentos. Muchos dirán que la alta demanda es buena para el negocio y que tengamos salmoneras, mineras y que una serie de emprendedores y empresarios turísticos les vaya bien es excelente y como se gana más, se vive mejor; pero la verdad que no es tan así y no tan bueno para el futuro y la sustentabilidad del territorio y sus comunidades como se piensa. Desarrollar actividades de cualquier tipo con falencias de forma y fondo en planificación y estratificación territorial, no puede dar nada bueno para el todo general de la gente de Aysén, que es muy diferente a los que llegan.

A raíz de estos temas tan urgentes de lo que necesita la región para su futuro, siempre se ha estado hablando sobre la urgente necesidad de renovar la representación en el congreso y pujar desde esa tribuna para desarrollar un Plan de Desarrollo de la región y un adecuado manejo de cuencas, que ponga límites con parámetros adecuados para desarrollar actividades productivas y de servicios que sean sustentables en el tiempo; entendiendo que una región con las características de Aysén y con tantos intereses creados que quieren apoderarse de su riqueza, lo vital es tener gente preparada, dispuesta y entregada a trabajar para que el territorio sea para todos y no solo para algunos y que desde el congreso nuestros diputados realicen fiscalizaciones serias y profesionales y los senadores diseñen leyes que protejan y proyecten el Aysén sustentable que todos queremos.

La región de muchas formas lo tiene todo para ser un ejemplo de desarrollo, si utiliza adecuadamente sus ventajas comparativas, que son muy propias por lo demás, que por si mismas representan una ventaja que proyecta denominación de origen y se trabaje en la ejecución de un modelo que pueda ser traspasado a las comunidades y entreguen proyección de futuro de las actuales y futuras generaciones en forma responsable, armónica y metódica.

Cuando se conecta la región de la manera en que se esta haciendo en la actualidad, propiciando una alta demanda de sus formatos productivos y de servicios y no se tiene la preparación y no se hacen estudios de capacidades de carga, que delimiten los territorios con reglamentos y normas de acuerdo con las necesidades reales de las comunidades y la territorialidad como un todo general, hacen que la alta demanda quite la perspectiva de fondo y la esencia de lo que se es y se representa y que con el pasar del tiempo se transforme en algo preocupante por donde se lo mire.

Aysén debe entender, que en la actualidad y en los próximos 8 años se juega su futuro y su sustentabilidad de futuro y para que se logre el objetivo que todos anhelamos, debe hacerse un esfuerzo mancomunado entre el mundo público y privado, para hacer de Aysén un territorio con proyección y la sustentabilidad del todo general.

Por, Andrés Gillmore.
Estudió sociología
Empresario turístico
Asesor de proyectos de desarrollo

 

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