Menos siempre será más, para la pesca artesanal de Aysén – Por Andrés Gillmore

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Nunca fue tan necesario como en la actualidad, regionalizar y certificar el mar de Aysén y protegerlo del mal uso que se le esta dando. Aysén necesita por sobre todas las cosas crear sustentabilidad en su actividad pesquera y una forma de hacerlo es protegiéndolo de la depredación y de la contaminación que los diferentes formatos productivos estan realizando; en un mar que como característica básica de sustentación tiene a su haber, ser uno de los mares más limpio y prístinos del planeta.

La creciente disputa al acceso y las operaciones de captura de flotas semi-industriales de la región de Los Lagos en el mar territorial de Aysén; la discusión de la reforma o la anulación del marco regulatorio de la ley de pesca, que permite el mercado del arriendo y la venta de cuotas de pesca entre pescadores artesanales y los industriales; la sobre explotación de los recursos; la pesca ilegal y las diferentes estrategias de blanqueo para la comercialización en los mercados de exportación. Sumados a la creciente destrucción del patrimonio sanitario regional por la acción de patógenos introducidos y que ha dado diversos bloom algales; sumados a los intereses proteccionistas de los grandes industriales pesqueros que operan en Aysén y los diferentes mecanismos y opciones de certificación para introducir el producto en los mercados extranjeros, pone el tema de la territorialidad marítima de Aysén en un punto de inflexión nunca antes visto.

La territorialidad del mar de Aysén, ha basado desde siempre su economía en la extracción de los recursos por medio de la pesca artesanal y posteriormente desde la década de los años ochenta del siglo pasado, se han realizado procesos productivos de especies foráneas de salmones, de una actividad que no ha considerado como corresponde el impacto negativo que producen en el mar y menos en la proyección de vida de las comunidades que dependen del recurso para subsistir, por una actividad que se beneficia de la calidad y la pristinidad del mar que esta utilizando y que no lo respeta como debería ser y que es parte del gran todo de Aysén que debe ser respetado y cuidado.

En la actualidad la actividad salmonera no cuenta en Aysén con los estudios de capacidades de carga que se necesitan para proyectar sustentablemente la actividad. Estas desconsideraciones de importancia vital para el desarrollo económico, productivo, social y cultural de la actividad de la pesca artesanal, ha destruido la proyección de futuro del mar aysenino y lo que tiene como valor de desarrollo, desvirtúando las necesidades de las comunidades y sus procesos de desarrollo; que con el tiempo han terminado obstaculizando cualquier proyección de futuro sustentable que pueda planificarse.

La falta de visión ante la sustentabilidad del recurso pesquero, ha sido una constante en el litoral de Aysén. Con el pasar de los años se ha ido acrecentado en forma asustadora por actividades realizadas tanto al interior como al exterior del mar territorial de Aysén. Si a eso le sumamos la ley de pesca, que literalmente destruyo la actividad artesanal en forma práctica y transformo a los pescadores en mano de obra barata para las salmoneras y en revendedores de cuotas a los industriales, de lo que podría decirse como el límite existencial.

Al interior de la región la industria salmonera ha venido contaminando de manera importante y significativa los fiordos con sus formatos productivos, haciendo que mucho de ese mar no este en buenas condiciones ambientales en la actualidad, para que los pescadores artesanales puedan desarrollar su actividad como corresponde. La flota industrial que opera desde la implementación de la ley de pesca por el primer gobierno de Sebastián Piñera, ha venido depredando sistemáticamente desde esos años haciendo pesca de arrastre. Se ha percibido también una estrategia por parte de los salmoneros de seguir aumentando sus fronteras productivas, para entrar incluso en áreas que pensábamos estaban protegidas, como lo ocurrido el año pasado en la Reserva Nacional Las Guaitecas, donde a poco andar los salmoneros contaminaron esas aguas prístinas, vertiendo 20 mil salmones muertos al mar, por mal manejo sanitario.

Desde el exterior de la región, la actividad salmonera que se desarrolla en la región de Los Lagos especialmente, dada las corrientes que fluyen naturalmente por vías submarinas, han traído mucha de esa contaminación al mar de Aysén, haciendo que en la actualidad se este soportando altos niveles de contaminación por esa vía, lo que es altamente preocupante si lo sumamos con lo que se genera en la misma región y que por lo que se ve, en la región de Los Lagos, poco y nada hace la autoridad para impedir la contaminación producida por las salmoneras.

Otra de las necesidades más importantes de la región de Aysén bajo el prisma de la sustentabilidad de la pesca artesanal, esta entre otras cosas parar la depredación del recurso, realizado por flotas de regiones contiguas, como Los Lagos, Biobío y el Maule, que entran en el mar territorial de Aysén en busca de la pesca que no encuentran en sus regiones por la depredación sistemática del recurso y de la alta contaminación de esas aguas por las salmoneras. Perjudicando considerablemente a los pescadores regionales, que por diversas presiones políticas los entes que deberían hacerlo, no han fiscalizado como corresponde; produciendo un fuerte impacto en la relación entre las comunidades y los de esas regiones, detectándose preocupantes aumentos de delitos relacionados con la actividad pesquera artesanal que antes no ocurrían.

El pescador artesanal de Aysén, tiene consciencia de lo negativo que eso significa para la proyección económica de su actividad y cómo la problemática esta repercutiendo en la vida de las comunidades y su proyección de futuro. Individualizando una problemática seria y preocupante que debe ser abordada en conjunto entre la autoridad, la comunidad organizada de la pesca artesanal y los empresarios salmoneros. Se hace necesario, empezar a entender la actividad que se realiza en el mar, como un concepto de proyección de vida de un estilo, una forma de vivir y que eso no se suple simplemente con dinero, entendiendo que las comunidades como un todo dependen de la protección del mar para desarrollarse en sustentabilidad y la armonía que necesitan tener con el medio donde se desarrollan.

Si no se soluciona la problemática en conjunto con las comunidades, se estaría desautorizando una vez más, la magnífica proyección de futuro que tiene la actividad de la pesca artesanal en Aysén y se estaría haciendo caso omiso de la sustentabilidad que inherentemente posee la región como valor productivo de desarrollo, dada sus ventajas comparativas y su magnífica denominación de origen.

En la actualidad de muchas y variadas maneras no se entiende cabalmente la situación a nivel regional. Incluso los mismos pescadores artesanales deben saber cuáles son los límites que deben ponerse a la extracción de los recursos del mar. Creemos como sociedad que consumir y extraer son sinónimos de desarrollo y eso no es así bajo ningún punto de vista, menos en la actividad pesquera, esta sea industrial o artesanal. Nunca ha sido más cierto, que menos es más en la actividad pesquera que se realiza en la actualidad.

Uno de los signos más potentes de desarrollo regional es cuidar el medio ambiente y la calidad escénica y del recurso del litoral de Aysén. Las comunidades del litoral dependen de la pesca artesanal para su subsistencia y por ello no pueden seguir cautivos de una forma de evaluar desarrollo que no corresponde; entendiéndose que la dimensión ética de la visión de protección de los recursos del mar de Aysén, ha demostrado que falta mucho por hacer en este tema de relevancia regional, al estar íntimamente relacionado en cómo nos relacionamos entre nosotros como sociedad regional.

Saber y entender la forma de conservar, en qué forma hacerlo, hasta dónde se puede llegar y porque hacerlo, es sumamente importante para la proyección del futuro de la actividad pesquera artesanal en Aysén y debe ser analizado seriamente con estudios prácticos y teóricos de las capacidades de carga de la actividad y en sus diversas formas productivas, con aproximaciones que se proyecten armónicamente con la biológica de los ecosistemas del mar de Aysén y guardando relación con los espacios temporales y estables que utilizan las comunidades para desarrollar la actividad.

 

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