Y de nuevo se cortó la luz – Por Carlos Gatica

Y una vez más se interrumpió la energía eléctrica. O como en la Patagonia le decimos “se cortó la luz”. Es inevitable recordar el invierno pasado y los recurrentes cortes de energía, que afectaron a miles de vecinos, empresarios y comerciantes a veces por largas horas.

En el mundo, Chile y en nuestra región, la dependencia de la energía eléctrica es cada vez mayor. Es por todo esto que la ONU establece la energía como un factor determinante para lograr el objetivo del desarrollo sostenible, lo establece como el séptimo ODS u Objetivo de Desarrollo Sustentable; y señala textualmente “la energía es una oportunidad, que transforma la vida, la economía y el planeta”. En todas las naciones del mundo los sistemas de climatización, información, transporte, operación industrial y todo lo que conlleve un movimiento es diseñado con un cierto grado de energía eléctrica. Desde una simple ampolleta, pasando por estufas a pellet, máquinas de refrigeración en almacenes, hasta sistemas de producción industriales utilizados en nuestra querida región.

En Aysén todo avanza de manera disminuida. Según un estudio realizado por la Universidad Autónoma de Chile y el Instituto Chileno de Asuntos Municipales, la Región de Aysén es la cuarta con el Índice de Desarrollo Regional (IDERE, 2016) más bajo a nivel nacional. Pero aun así, con este lento crecimiento, lo único que no crece, sino al contrario, es la calidad de la energía, de hecho, los cortes de energía y las variaciones de voltaje son cada vez más recurrentes. Todo esto tiene como consecuencia una menor duración de los aparatos eléctricos y en otros casos la pérdida de éstos.

La causa de muchas de estas indeseadas pausas del suministro eléctrico se debe a un sistema de transmisión muy vulnerable a los cambios climáticos o bien a una probable mala mantención de ésta. En cualquiera de los casos es algo que nos molesta y perjudica, más aun cuando tenemos en cuenta que cada mes nos descuentan el concepto de “mantención de esta red”.

Ahora bien, la pregunta es ¿por qué existen diferencias en la calidad de la energía para los habitantes desde Puerto Montt al norte? La razón no es muy difícil de encontrar: nuestro consumo, así es, nuestro consumo nos establece de acuerdo a la Ley 19.940 como un sistema mediano de distribución (sistemas eléctricos cuya capacidad instalada de generación es inferior a 200 MegaWatts y superior a 1.500 KiloWatts), y en esta categoría los parámetros de calidad y de mantención son menores a lo establecido para los sistemas de distribución ubicados en el norte, centro y sur del país. Además, nos diferenciamos no sólo en ser un sistema con menos regulaciones y parámetros de calidad, también somos un sistema afecto a regulación de precios.

Actualmente, nuestro sistema mediano de energía -como lo denomina nuestra ley- está compuesto en su generación por 36 Mw en generación Diésel (58%), 23 Mw por generación Hidráulica y 3,7 Mw por generación eólica, llegando a un total de generación de 62,7 Mw, según la Comisión Nacional de Energía (2017).

Finalmente, cómo mejoramos esta realidad tiene que ver con una medida simple, y sería mediante un decreto del Ministerio de Energía que aumente las exigencias de la transmisión. Ahora redactar el decreto es simple, pero el proceso para llegar a eso es más complejo y requiere un apoyo transversal de nuestras autoridades en pos de mejorar la calidad de vida de los ayseninos.

Por, Carlos Gatica 
Ingeniero Civil Ambiental

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