Carta abierta al gobierno regional, parlamentarios y organizaciones – Por Andrés Gillmore

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Partiendo de la base que en Aysén a pesar de las diferencias políticas, ideológicas, sociales y culturales que naturalmente conviven, todos de una manera u otra amamos por sobre todas las cosas la región y queremos lo mejor para los que habitan el territorio. Bajo la base que todos queremos desarrollarnos de la mejor manera posible, buscando la sustentabilidad y haciendo que todas las actividades productivas se desenvuelvan en forma armónica y balanceada y que en el territorio prevalezca su forma de ser y hacer, con reglamentos y normas claros, ordenados, específicos y profesionales proyectados en la legislación vigente, me permito hacer la siguiente propuesta a las autoridades en general y fundamentado en mi profundo amor por la región y por 3o años de experiencia en el mundo rural de Aysén.

Se tiene claridad que el territorio es de una calidad escénica, ambiental y cultural único a nivel nacional, sudamericano, latinoamericano y planetario. Partiendo de esa base de sustentación, se ha estado intentando proyectar el modelo de desarrollo regional, entendiéndose que el sentido conceptual de lo que es y representa el territorio ante las ventajas comparativas que posee. Se entiende, que todo lo que se produzca en proyectos de desarrollo y en lo que a prestación de servicios se refiere al hacerse en Aysén, adquiere un cariz y una transformación tal, que si saben hacerse las cosas bien, con el mérito que merecen y los involucrados respetan y asumen la responsabilidad de preservar el legado y se sobreponen a los intereses creados que rondan la región; es indudable que el territorio de norte a sur, tiene un gran futuro productivo y de servicios, sobre la base de una denominación de origen sin igual. Por lo tanto, es tarea de todos y de cada uno cuidarlo y preservarlo de los malos manejos sociales, ambientales, escénicos y culturales.

La problemática ambiental y escénica debe resolverse y cuanto antes en todo el territorio, para ir por el desarrollo que los habitantes se merecen. Porque en suma la forma en que se busca desarrollo es lo que proyecta la forma y el fondo en temas como educación, vivienda, salud, trabajo, socialización, minería, salmonicultura, ganadería, agricultura, fruticultura, artesanía y turismo, etc. Todo debe estar en función y bajo el concepto que Aysén es excepcional y único en temas geográficos, ambientales , sociales y culturales. Nada de lo que se desarrolle si no tiene sustentabilidad tiene poca validez como concepto y forma y pierde el plus natural de la denominación de origen que representa Aysén como un todo ante si mismo y el mundo afuera.

El gran problema que tiene la región en la actualidad es básicamente su proyección ambiental , al estar el territorio en la mira de muchos intereses creados y se esta muy al debe en estos temas, ante intereses foráneos, que ven la territorialidad regional como un botín a tomar y que no tengo duda alguna que el mundo empresarial internacional en los próximos 10 años pretende de una manera u otra abordar la región para ir por sus recursos naturales y preocupa la falta de rigurosidad con que se fiscalizan las empresas ante la contaminación que han estado generando en los últimos años, que no es un tema menor, sobre todo si lo proyectamos en el tiempo y de acuerdo con lo que se realiza hoy en día.

Poco se sabe en la región, que hace años que en el mundo minero internacional se habla de la “ Fiebre del oro en Aysén”. Empresas extranjeras sin hacer mucho alarde, estan trabajando para entrar a la región y han estado esperando mejores condiciones políticas para hacerlo de lo que el mundo empresarial llama más eficiente. No tengo duda alguna, que la llegada de ChileVamos a la Moneda, esas condiciones estan dadas para el mundo de las transnacionales y hacerlo con la menor inversión posible y obtener más y mejores ganancias, sin tomar en cuenta el porvenir regional.

Las cifras no son menores bajo ningún aspecto. Pocos saben que el 6 % de la superficie de Aysén (que son alrededor de 10.8 millones de hectáreas) esta entregada en la actualidad a concesiones mineras. En el años 2014 la cifra se elevó al 8 %. Los datos entregados por Sernageomin, indican que 635 mil hectáreas están entregadas a empresas mineras y 564 mil hectáreas se han destinado a exploraciones, desde la última fiscalización de estos temas y seguro que las cifras han aumentado considerablemente en cuatros años.

La Sociedad Minera Terrane Minerals posee en la actualidad 26 concesiones mineras en un área de 8700 hectáreas en las comunas de Chile Chico, Río Ibáñez y Coyhaique. Otra sociedad que tiene intereses en la comuna de Río Ibáñez, es la RedHill; que cuenta con más de cinco mil hectáreas a su disposición; empresa que también ha estado realizando prospecciones mineras para inversionistas Australianos en la región de Magallanes.

La única empresa minera chilena con nombre y apellido que tiene concesiones en Aysén es la CAP (Compañia de Aceros del Pacífico) que cuenta en la actualidad con 230 mil hectáreas en las comunas de Puerto Aysén y Río Cisnes. El resto de las empresas chilenas utiliza nombres de fantasía para ocultar financistas y no puedan ser identificados los inversionistas. La sociedad Minera Gold Corp, tiene a su haber 70 reclamaciones mineras en las comunas de Chile Chico y Cochrane y tiene 21 mil hectáreas para explorar y explotar.

Las mineras que operan en la región como El Toqui, con su triste pasado en lo que a contaminación se refiere, por su mala gestión ambiental en el río Mañihuales, tiene a su haber la no despreciable suma de 192 concesiones de exploración, en un área que supera las 40 mil hectáreas en las comunas de Río Ibañez, Puerto Aysén y Coyhaique. La Cerro Bayo Mandalay, que se hizo tristemente famosa a nivel nacional el invierno pasado, por la desaparición de dos mineros en Fachinal y se descubriera que trabajaba sin las mínimas condiciones laborales, sin los permisos correspondientes, sin un estudio de impacto ambiental en regla y que usará como pozo de relave y dique de cola la laguna verde, ha informado en Canadá, que abriría nuevos yacimientos en el lago General Carrera.

Sabemos desde hace años que el litoral de la región esta con serios problemas ambientales y sociales debido a la implementación de la ley de pesca, que ha transformado a los pescadores artesanales en mano de obra barata para el mundo salmonero y para el de la pesca industrial. La falta de una fiscalización adecuada de los organismos pertinentes en las concesiones otorgadas a la salmonicultura, ha permitido que el litoral este contaminado y con muy poca proyección social en actividades que en el pasado eran la base de sustentación del litoral. Incluso los salmoneros han invadido una Reserva Nacional como -Las Guaitecas- donde a poco andar han generado una contaminación de gran magnitud, por la muerte de miles de salmones que quedaron a su suerte, descomponiéndose en un área que se supone esta protegida. También se proyectan en Caleta Tortel una serie de inversiones en lo que a salmonicultura se refiere y manejo portuario. El alcalde de esa comunidad denunció en una carta a la comunidad hace unos días, que el estado esta otorgando terrenos fiscales en Tortel a la empresa portuaria Exxon, pasando a llevar a la comunidad.

El turismo que se esta desarrollando y mejorando la calidad de vida del mundo rural; pero por la falta de una adecuada gestión, esta empezando a dar signos de descomposición ambiental por el uso indiscriminado de ciertas áreas, ante la falta de estudios de carga y las implicaciones ambientales y sociales de la actividad, ante la alta demanda por visitar la región. Muchas localidades en la actualidad están con serios problemas de gestión ambiental, donde el mal manejo de la basura por falta de capacidad, daños por proyectos mal evaluados de aguas servidas, por la congestión natural en la forma en como operan los servicios públicos, con objetivos que muchas veces no se relacionan adecuadamente con la realidad del mundo regional rural; ha dado como resultado que en los últimos años se ha estado dando muestras de un deterioro ambiental y escénico importante, menoscabando la proyección de futuro y la sustentabilidad de las comunidades.

Dada las características tan propias y magníficas de la región, su increíble diferenciación geográfica, climática, cultural de norte a sur y de cordillera a mar, la pugna natural entre el mundo desarrollistas y ecologistas no es menor bajo ningún punto de vista. Con toda la información técnica que nos entrega el mundo digital de otras realidades que han cometido los mismos errores que se ha estado cometiendo la región y la importancia vital que significa la sustentabilidad, siendo consciente de lo que somos y la realidad que nos rodea el mundo afuera, ambos mundos el desarrollista y el ecológico deberían tener un objetivo único y complementario, claro y transparente a la vez, usando ambos criterios unidos en uno solo: hacer de Aysén un territorio armónico y balanceado para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, preservar su cultura, forma de hacer y su proyección de futuro.

Los desarrollistas abogan por que lleguen a la región las grandes empresas mineras y salmoneras, partiendo de la base que la región necesita empleo y “empleo es desarrollo” según muchos de ellos y todos sabemos que esa es una máxima económica incuestionable desde el punto de vista del pasado. El mundo desarrollista olvida que ese desarrollo y esos empleos deben ser consecuentes con el entorno escénico, ambiental, social y cultural y contar también con la visión de las comunidades, que es la forma moderna de estimar lo que es desarrollo y que dadas las condiciones regionales actuales muchas veces las comunidades no necesitan de los empleos que en el pasado necesitaban de las grandes empresas. Es urgente, hacerse los Estudios de impactos Ambientales (EIA) profesionales, serios, transparentes, abiertos y debatidos con la comunidad en todos sus detalles y que los Consejos de Evaluación ambiental sean obligatorios en los diferentes Pladeco (Planes de desarrollo Comunal) y que ningún municipio puede abstenerse de ellos bajo ningún propósito.

El mundo ecologista regional del cual soy parte desde los tiempos del proyecto Alumysa en los inicios de la década de los 90 del siglo pasado, ha tenido que estar constantemente al acecho fiscalizando al mundo público y político que representa la región, para que trabaje como corresponde y cumplan con lo que deben, aplicar las leyes y la constitución y ha llegado la hora que aquellos que ocupan cargos en la Administración Pública, en el Gobierno Regional, en el Congreso y los alcaldes de los municipios, cumplan con su deber y se deban a la región y no a los intereses foráneos, actuando bajo el paradigma regional por sobre todas las cosas y para que eso sea posible, se hace urgente delimitar y exigir el cumplimiento de la ley, que los diputados fiscalicen como corresponde, que los senadores diseñen leyes para proteger la región, que los gobiernos regionales trabajen por que se acaten las leyes y no se tomen atajos de alto costo para el futuro regional, que los Municipios entiendan que nada puede ser si no se cuida la comuna, que no pueden venderse a intereses empresariales para resolver problemas de carácter administrativo; las Juntas de Vecinos, los Comités y las Corporaciones privadas, trabajen desde y no hacia la comunidad. Que los empresarios y emprendedores regionales y foráneos, entiendan que si no se desarrollan bien y como corresponde iría en contra de la región y por ende de sus mismos intereses.

La región como un todo debe tener la capacidad de poner prioridades en su forma de desarrollo. Se hace necesario delimitar las condiciones de uso del territorio regional, desarrollando un Plan de Desarrollo y Manejo de Cuencas Compartidas, que tenga como objetivo central marcar la pauta de lo que la región necesita para su sustentabilidad productiva y de servicios, para hacer que la  grande, mediana y pequeña empresa, respeten la forma de hacer regional junto a los emprendedores, para que Aysén este abierto a todo tipo de emprendimientos, delimitando los procesos, aplicando la ley con rigurosidad, fiscalizando como corresponde, dejando de lado los“negociados” que tienen como objetivo invertir poco y ganar mucho a costillas de las comunidades y del medio ambiente.

Aysén tiene la gran oportunidad de marcar la pauta en lo que ha desarrollo sustentable se refiere y transformarse en un ejemplo de cómo una región sabe aprovechar sus ventajas comparativas, su denominación de origen, su sello verde y su plus ambiental. Para que ello ocurra, se necesita una región unida, entendida, seria, profesional y transparente por sobre todas las cosas; que trabaje unida como debe ser en los temas que de verdad importan y hacer que la base de sustentación que proyecta el todo prevalezca, sustentando el Aysén que todos queremos y que Chile necesita.

Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico

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