¿Por quién votamos?: El penoso panorama de la carrera presidencial

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Comenzó la recta final para las elecciones de noviembre y los diferentes aspirantes al poder Ejecutivo y Legislativo comenzaron a disparar con todo y a enfrentarse en varios espacios públicos para compartir ideas, opiniones, críticas o, simplemente, responder las inquietudes de los verdaderos protagonistas que tiene este proceso: la ciudadanía.
Si bien, la poca participación y la probable abstención será, nuevamente, un tema a tratar y a verificar si la modalidad de inscripción automática en el Registro Electoral fue un acierto debido al gran desinterés de las personas al momento de decidir el futuro del país, que lo critican todos los días en redes sociales o en conversaciones de mesa, pero que se une en jornadas deportivas o partidos de La Roja. Somos tan ignorantes que hacemos creer al mundo la gran estafa de unión que existe en esta tierra de montañas blancas y océano azul.
Pero más allá de lo anterior, que es algo que toda persona informada e interesada debería saber, me ha llamado la atención la campaña presidencial que se ha estado realizando en los últimos 12 meses y que se ha visto fortalecida en estas semanas por estar a un mes del proceso electoral que definirá al próximo presidente del país por cuatro años y a los escogidos por el “pueblo” que tendrán los privilegios y la autoridad para decidir proyectos de gran magnitud en el Congreso Nacional. ¿Dónde están las propuestas? ¿En qué lugar de toda la farándula política quedaron?.
Estas preguntas nos deben llamar a reflexionar y pensar en el país que estamos construyendo. Por ejemplo, tú que lees este espacio de columnas crearás tu propia opinión respecto a los temas que estoy abordando y compartirás esa postura, a través de la aceptación o rechazo, pero ¿irás a votar en las próximas elecciones? o mejor dicho ¿te interesan los temas que como chilenos debiésemos considerar “importantes”? Te lo pregunto porque si eres de las personas que solo critica por internet y no es capaz de participar y votar, no vale la pena seguir leyendo.
Educación, salud, economía, empleo, migración, transporte, conectividad, etc., son los temas que nos debiesen importar, pero ¿dónde queda lo social? Lamentablemente, pareciera ser que el trabajo y salario está por sobre lo social y la afectividad entre familia y seres humanos. Yo me quedo con la idea de que el “dinero no hace la felicidad”, sólo entrega lujos e ineptitud frente a la verdadera realidad de tú territorio. Esto lo menciono porque la carrera presidencial que hemos estado viendo ha sido un desastre que la he llegado a calificar de “triste y penosa”.
Por un lado, tenemos al candidato que no escucho al país y tuvo, por cuatro años, a la mitad de la población “sublevados” por diferentes temáticas sociales con diferentes movilizaciones que han sido catalogadas -incluso- como “históricas” por los medios de comunicación internacionales. Sin embargo, en la lucha por el poder y status nos llega a decir que se vienen “tiempos mejores” bajo la alegría de la canción del Puma Rodríguez con su contagioso éxito “agárrense de las manos”. ¿Servirán las segundas oportunidades? o ¿estamos tan mal que tenemos que recurrir a lo que fracasó en el pasado?.
Al otro lado de la vereda nos encontramos con el periodista y senador que representa la continuidad del gobierno de Michelle Bachelet. Aquí, seguramente, veremos la profundización de las reformas mal planteadas y fortalecidas por la administración de “los trabajadores” que, nuevamente, se convirtió en el gobierno de los empresarios. Un socialismo neoliberal que es difícil de comprender y que seguramente lo veremos -como ahora- perdido en el rumbo por la falta de decisiones, divisiones políticas y la incapacidad de fortalecer sus ideas.

También tenemos a los demás candidatos que han sorprendido, no por sus propuestas de campaña, sino que por el discurso político y el “juego de guerra” que han cometido, porque seamos sinceros, ¿alguien conoce las propuestas por región y el plan concreto que ofrecen? Creo que más allá de su círculo programático, nadie más las conoce.La arremetida de los periodistas en política, la mentirosa campaña del ex presidente, la desolada candidatura de la centro-izquierda, la perturbadora carrera de la extrema derecha con sus alabanzas a Pinochet, la fría campaña del candidato que asustó a Frei en el 2009, el “amante” de Hugo Chávez y el desconocido profesor, son quiénes cumplieron con los requisitos legales para estar en la papeleta el próximo 19 de noviembre. Pero la pregunta es, ¿Por quién votamos? La interrogación se las planteo porque creo que, desde el regreso a la democracia, nunca habíamos tenido algo “tan malo” que tengamos que ocupar el terrible calificativo del “menos peor”.

Con claridad puedo confirmar que el único beneficiado en esta campaña, más allá de esos vacíos y espacios que existan en su historial, ha sido Sebastián Piñera. En cada oportunidad que se ha estado realizando un debate, me he dado el tiempo de conocer y opinar, de forma crítica y consistente, con lo que se está poniendo sobre la mesa, pero si los candidatos, con el solo hecho de repetir el nombre y criticar al ex mandatario -a cada rato- como si fuera una especie obsesión, caen en el juego flojo de las descalificaciones y confirman que sus propuestas son débiles porque no solucionan los problemas que enfrentamos los chilenos. A un mes de las elecciones, ninguno de ellos tienen la confianza que deberían transmitir para hacer cambios en la sociedad.

Por Nicolás Mansilla
Estudiante de Periodismo
Universidad Austral de Chile

Un comentario sobre “¿Por quién votamos?: El penoso panorama de la carrera presidencial

  • el noviembre 9, 2017 a las 12:15 pm
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    Interesante análisis !

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